Las últimas décadas han sido testigos de un crecimiento numérico notable del cristianismo evangélico en América Latina. No obstante, dicho crecimiento también ha generado una cada vez mayor necesidad de obreros capacitados para asumir las responsabilidades ministeriales propias de las iglesias locales. De tal modo que las palabras del Señor, que "la mies es mucha, mas los obreros pocos", han tenido hoy un particular cumplimiento (cf. Mat. 9:37).
Es en este punto en el que los avances tecnológicos han llegado a jugar un papel crucial para: 1) revolucionar el sistema de educación teológica, enriqueciendo la modalidad presencial convencional e implementando nuevas modalidades de estudio como opciones a escoger (semipresencial y virtual), y 2) responder las necesidades ministeriales de las iglesias locales, capacitando a sus líderes y a la misma vez reduciendo, en algunos casos hasta de manera considerable, los costos de estudio (alojamiento, comida, transporte, etc.).
Dado que en el pasado los centros de formación teológica tradicionales requerían del alumno que éste dejara su hogar y la iglesia en la cual se desempeñaba, para luego enclaustrarse en los recintos de un seminario a fin de recibir entrenamiento para el ejercicio del ministerio, hoy gracias a la tecnología y la apertura de las nuevas modalidades de estudio no se hacen necesarios estos sacrificios. Basta, como es el caso de la modalidad virtual, con matricularse y cumplir con sus responsabilidades académicas desde la comodidad de su hogar y, sobre todo, sin abandonar el ministerio eclesiástico. Donde antes se necesitaba un aula, una pizarra, un maestro y una biblioteca para el desarrollo regular de las clases y la elaboración de trabajos, ahora solo se hace necesario de un ordenador, conexión a internet (plataformas y bibliotecas virtuales, videoconferencias, e-books) y softwares adecuados para la investigación y presentación (Bibleworks, Logos, Davar, E-sword, The Word, Power Point, Prezi, CmapTools, iMindMap). Esto demandará del estudiante, claro está, el desarrollo de sus habilidades investigativas, críticas, sintéticas y estéticas.
Hoy por hoy ascienden a miles el número de obreros que ministran en sus iglesias locales y que a la misma vez se capacitan teológicamente por este medio, y debemos estar agradecidos a Dios por ello. No obstante, todavía existen algunos desafíos que tienen que ver con: 1) la falta de un monitoreo pastoral adecuado por parte de los seminarios a los alumnos durante el proceso de aprendizaje, y 2) la calidad de la enseñanza, toda vez que existe una tendencia marcada en ver este tipo de educación como algo de segunda categoría, que no llena los estándares académicos mínimos propias del nivel superior.
No siempre es así hoy, aunque debe reconocerse que hubo algo de cierto en ello. No es algo que no pueda solucionarse, por lo que queda a nuestra generación superarlos satisfactoriamente.
A continuación dejo un link para profundizar en el tema:
Estudios de teología en ambientes virtuales: una propuesta desde el aprendizaje colaborativo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario